En esta entrada se va a hablar de los diferentes valores de los ácidos grasos omega-3 y omega-6 que pueden hallarse en una analítica, para qué sirven y qué pueden llegar a significar si están elevados o bajos. Con los diferentes análisis que se realizan en Laboratorios González se puede llegar a diagnosticar una anomalía para poder tratarla a tiempo.
¿Para qué sirven los ácidos omegas?
Los Omegas son grasas poliinsaturadas que desempeñan funciones muy importantes en la salud y vitalidad de nuestro organismo. Los ácidos grasos omega-3 y omega-6 son tipos de grasas poliinsaturadas esenciales, lo que significa que el cuerpo humano no puede producirlos y deben obtenerse a través de la dieta. Aunque ambos son importantes para la salud, desempeñan funciones diferentes en el cuerpo y tienen efectos distintos.
Nuestra dieta actual presenta un desequilibrio entre omega 3 y omega 6; ingerimos un exceso de omega 6 que favorece los procesos inflamatorios.
Además, existen otros ácidos grasos omega, como los omega-7 y omega-9. Cada uno de estos ácidos grasos tiene su propia estructura y función en el cuerpo.
Imagen generada con IA.
Los términos “omega-3” y “omega-6” se refieren a la posición del primer doble enlace en la cadena de ácidos grasos, contando desde el extremo omega (el último carbono de la cadena). Todos los ácidos grasos que pertenecen a la categoría omega-3 tienen este doble enlace en el tercer carbono, y los omega-6 lo tienen en el sexto carbono, por lo que nos podemos encontrar estos ácidos grasos en las categorías de omega con otras nomenclaturas.
Dentro de omega-3 se encuentra el ALA, el EPA y el DHA, que son tipos específicos de ácidos grasos omega-3. Es decir, son diferentes moléculas que pertenecen a la familia de los omega-3 debido a su estructura química.
Ácido alfa-linolénico (ALA): Se encuentra en fuentes vegetales como las semillas de lino, chía y nueces.
Ácido eicosapentaenoico (EPA): Principalmente en pescados grasos como el salmón y la caballa.
Ácido docosahexaenoico (DHA): También en pescados grasos y suplementos de aceite de pescado o algas.
En el omega-6 se hallan el LA y el AA, que son tipos específicos de ácidos grasos omega-6, por lo que son diferentes moléculas que pertenecen a la familia de los omega-6.
Ácido linoleico (LA): Encontrado en aceites vegetales como el de soja y girasol.
Ácido araquidónico (AA): Presente en carnes y algunos productos animales. Es importante para la función del cerebro y el crecimiento muscular, pero también está involucrado en procesos inflamatorios.
Respecto al omega-7 es el ácido palmitoleico.
Ácido palmitoleico: Este ácido graso se encuentra en el aceite de espino cerval de mar y aceite de macadamia, con propiedades antiinflamatorias y beneficios para la piel.
Dentro del omega-9 está el ácido oleico.
Ácido oleico: Abundante en el aceite de oliva y aguacate, conocido por sus efectos beneficiosos en la reducción del colesterol y la salud cardiovascular.
Fuentes alimenticias
Omega-3
Pescados grasos: Salmón, sardinas, caballa, atún.
Semillas de lino y aceite de linaza.
Nueces.
Semillas de chía.
Aceite de canola.
Algas marinas y suplementos de aceite de algas (particularmente para DHA).
Omega-6
Aceites vegetales: Aceite de maíz, aceite de girasol, aceite de soja, aceite de cártamo.
Alimentos procesados que contienen estos aceites.
Nueces y semillas.
Carne de animales alimentados con granos.
La proporción ideal entre ácidos grasos omega-6 y omega-3 en la dieta ha sido un tema de debate. En las dietas modernas occidentales, como ya se ha comentado, la proporción suele estar balanceada a favor de los omega-6, en una proporción de 15:1 o incluso 20:1, lo que puede promover inflamación y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas.
La proporción recomendada es una proporción más equilibrada, idealmente en torno a 4:1 o incluso 1:1. Esto implica aumentar la ingesta de omega-3 y reducir la de omega-6, principalmente disminuyendo el consumo de alimentos procesados y aceites vegetales ricos en omega-6.
Funciones
Funciones en el cuerpo:
Omega-3:
Propiedades antiinflamatorias.
Apoyan la salud del corazón, el cerebro y la vista.
Ayudan a regular la coagulación sanguínea.
Ejemplos específicos incluyen el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), ambos importantes para la salud cardiovascular y cerebral.
Omega-6:
Suelen tener un papel proinflamatorio (aunque también son necesarios para la salud).
Son esenciales para el crecimiento y desarrollo, así como para la función cerebral y la salud de la piel y el cabello.
Un ejemplo común es el ácido linoleico (LA), que se convierte en ácido araquidónico (AA), involucrado en la respuesta inflamatoria.
Efecto en la inflamación:
Omega-6: Aunque son necesarios en la respuesta inflamatoria, un exceso en la dieta puede contribuir a un aumento de la inflamación, lo cual se asocia con enfermedades crónicas.
Omega-3: Reducen la inflamación, lo cual es beneficioso para prevenir enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la artritis reumatoide y otras condiciones inflamatorias.
Comparando la estructura química del omega-3 y el omega-6, los ácidos grasos del omega-3 tienen un doble enlace en el tercer átomo de carbono desde el extremo omega (final) de la cadena de ácidos grasos y los ácidos grasos omega-6 tienen un doble enlace en el sexto átomo de carbono desde el extremo omega.
La dieta es importante…
Para mantener un equilibrio saludable en la dieta es importante mantener una proporción adecuada de estos ácidos grasos, cercana a 4:1 o menor, para favorecer la salud cardiovascular y reducir la inflamación, aumentar el consumo de alimentos ricos en omega-3, especialmente pescados grasos y fuentes vegetales como las semillas de lino, y reducir la ingesta de alimentos con altos contenidos de omega-6, particularmente los alimentos procesados y aceites vegetales refinados.
Para una correcta comprensión de los resultados consulta con tu nutricionista y, si deseas más información, no dudes en contactarnos.
Referencias
Nutrición y salud, conceptos esenciales (2019). Editorial Médica Panamericana, S.A.
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