08/02/2024

¿Cómo puedo interpretar los diferentes valores de la glándula tiroides en una analítica?

En esta entrada se va a hablar de los diferentes valores que pueden hallarse en relación con la glándula tiroides, para qué sirven y qué pueden llegar a significar si están elevados o bajos. Con los diferentes análisis que se realizan en Laboratorios González se puede llegar a diagnosticar una anomalía en la tiroides para poder tratarla a tiempo.

¿Para qué sirve la tiroides?

La tiroides, una pequeña glándula con forma de mariposa en el cuello, desempeña un papel crucial en la regulación del metabolismo. Sus hormonas afectan diversos sistemas corporales, desde el corazón hasta el estado de ánimo, influyendo en el peso, la temperatura corporal y la fuerza muscular.

La glándula pituitaria, ubicada en el cerebro, supervisa la actividad de la tiroides mediante la producción de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), que indica a la tiroides cuánta hormona tiroidea debe producir. Niveles anormales de estas hormonas pueden ralentizar o acelerar las funciones corporales.

Al evaluar los niveles de TSH en la sangre, es posible determinar si la tiroides está funcionando correctamente y produciendo la cantidad adecuada de hormonas tiroideas.

tiroides
Localización de la glándula tiroides en el cuello

La glándula tiroides se encarga de generar y liberar las hormonas tiroideas, T4 (tetrayodotironina o tiroxina) y T3 (triyodetironina), las cuales desempeñan un papel crucial en el crecimiento, mantenimiento de las funciones corporales y regulación del metabolismo. La producción de estas hormonas está regulada por la TSH (Hormona Estimulante de la Tiroides), sintetizada en la glándula hipofisaria del cerebro. La TSH estimula la producción de T4 y T3, y su nivel varía significativamente en respuesta a pequeñas alteraciones en los niveles de estas hormonas. Por consiguiente, la TSH es un marcador confiable para detectar irregularidades en la producción de hormonas tiroideas.

Valores químicos en la tiroides

Para conocer el estado de salud de nuestra glándula tiroides, en Laboratorios González ofrecemos diversos análisis.

En el análisis de la tirodides se pueden conocer los siguientes analitos.

  • T3 o triyodotironina. Su valoración es más imprecisa que la de la T4 libre. Al existir una transformación de T4 en T3, tanto en el tiroides como en los tejidos, los equilibrios entre ambas hormonas son muy dinámicos. Como en el caso de la T4 libre, niveles elevados pueden determinar hipertiroidismo y valores disminuidos, hipotiroidismo.
  • T3 libre. La forma menos abundante, que circula libremente por el torrente sanguíneo, sin estar adherida a proteínas.
  • T3 reversa. Cuando la conversión de T4 no se está haciendo adecuadamente a T3 y produce T3 reversa aunque el perfil tiroideo sea “perfecto” la persona sigue hipotiroidea, porque la hormona que regula el metabolismo es deficitaria o no puede realizar correctamente sus funciones.
  • T4 total. Indica la cantidad total de tiroxina en la sangre, lo cual incluye la cantidad adherida a las proteínas de la sangre que ayudan a transportar la hormona a través del torrente sanguíneo.
  • T4 libre, tetrayodotironina libre o tiroxina libre. Es una hormona tiroidea no unida a proteínas. Permite analizar de forma más exacta la función tiroidea que la valoración de la T4 total, puesto que es la realmente funcional. Unos valores altos indican hipertiroidismo y, por el contrario, unos niveles bajos indican un hipotiroidismo.
  • TSH hormona estimulante del tiroides, sérica. Producida en la adenohipófisis, es la mejor manera de estudiar las disfunciones del tiroides. Si los valores son normales permite descartar tanto el hipertiroidismo, salvo en casos muy específicos como el adenoma hipofisario productor de TSH como el hipotiroidismo. Sus niveles sirven incluso para detectar alteraciones del tiroides cuando los valores de la hormona T3 y T4, que también se estudian en esta analítica, son normales.
  • Anticuerpos antirreceptores TSH (TSI). Los TSI son anticuerpos que le ordenan a la glándula tiroides que se vuelva más activa y libere cantidades excesivas de hormona tiroidea en la sangre. Un examen de los anticuerpos antirreceptores TSH (TSI) mide la cantidad de inmunoglobulina no estimulante de la tiroides en la sangre.
  • Anticuerpos antitiroideos (TPO). Los anticuerpos, producidos por su sistema inmunitario para combatir agentes extraños como virus y bacterias, pueden desencadenar enfermedades autoinmunes al atacar erróneamente células sanas de sus propios tejidos y órganos. Cuando los anticuerpos dirigen su acción hacia la tiroides, pueden provocar enfermedades autoinmunes tiroideas graves como la enfermedad de Hashimoto (principal causa de hipotiroidismo) o la enfermedad de Graves (principal causa de hipertiroidismo).
  • Anticuerpos anti-tiroglobulina. Esta proteína se encuentra en las células de la tiroides, pero una pequeña cantidad se filtra al torrente sanguíneo. A veces el sistema inmune produce anticuerpos contra esta proteína.
TSH0.35 – 5.50mlU/l
T30.60 – 1.81ng/ml
T44.50 – 10.9mcg/dl
Ac. antitiroglobulina<40Ul/ml
Ac. anti microsomales (TPO)<35Ul/ml
Valores óptimos TSH, T3, T4, ac. antitiroglobulina y ac. anti microsomales (TPO).

Enfermedades más frecuentes

Las patologías más comunes incluyen el hipotiroidismo, que implica una producción insuficiente de hormonas tiroideas, el hipertiroidismo, caracterizado por una producción excesiva de estas hormonas, la tiroiditis postparto y la presencia de nódulos tiroideos.

  • El hipotiroidismo ocurre cuando hay una disminución en la producción de hormonas tiroideas, lo que resulta en una desaceleración del metabolismo. Suele diagnosticarse con mayor frecuencia en mujeres de 30 a 60 años. El diagnóstico de hipotiroidismo pude confirmarse con los análisis de sangre que miden las hormonas T4 y T3 y la hormona estimulante de la tiroides (TSH). Es común que las personas con hipertiroidismo tengan un nivel elevado de TSH.
  • El hipertiroidismo, por otro lado, se caracteriza por un exceso de producción de hormonas tiroideas. Normalmente se diagnostica en mujeres entre los 20 y los 30 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. El diagnóstico de hipertiroidismo pude confirmarse con los análisis de sangre que miden las hormonas T4 y T3 y la hormona estimulante de la tiroides (TSH). Es común que las personas con hipertiroidismo tengan un nivel elevado de T4 y un nivel bajo de TSH.
  • La tiroiditis postparto se refiere a la inflamación indolora de la tiroides después del parto.
  • Los nódulos tiroideos son crecimientos anormales en la tiroides que pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos).

Si los anticuerpos atacan la tiroides, pueden desencadenar enfermedades autoinmunes tiroideas graves:

  • Enfermedad de Hashimoto, también conocida como tiroiditis de Hashimoto, es la principal causa de hipotiroidismo (disminución de la actividad tiroidea). El hipotiroidismo se presenta cuando la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas para satisfacer las necesidades del cuerpo. Estas hormonas influyen en la forma en que el cuerpo utiliza la energía, por lo que la deficiencia de las mismas puede provocar una desaceleración en muchas funciones corporales.
  • Enfermedad de Graves-Basedow, la causa más común de hipertiroidismo (aumento de la actividad tiroidea), se caracteriza por una producción excesiva de hormonas tiroideas. Esto conduce a una aceleración en muchas funciones corporales.

¿Cómo podemos sospechar que tenemos una patología de la tiroides? Son varios los signos que nos pueden llevar a tener que solicitar los análisis para evaluar la salud de dicha glándula.

  • Aumento/pérdida de peso
  • Cansancio
  • Caída de cabello
  • Baja tolerancia a las temperaturas frías/al calor
  • Periodos menstruales irregulares
  • Estreñimiento
  • Depresión
  • Dolor de articulaciones
  • Protrusión de los ojos
  • Temblores en una mano
  • Dificultad para dormir
  • Ansiedad
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Aumento rotura de uñas
  • Bocio. Aumento del tamaño la tiroides.
  • Nódulos en la glándula tiroides.

A su vez, también existe la enfermedad tiroidea subclínica (ETS). Se trata de una condición de alta prevalencia que, por lo general, carece de síntomas o signos específicos y solo puede detectarse mediante análisis hormonales. Se subdivide en dos formas: el hipertiroidismo subclínico y el hipotiroidismo subclínico. El hipertiroidismo subclínico suele asociarse con la enfermedad de Graves y el bocio multinodular, mientras que la tiroiditis crónica autoinmune (enfermedad de Hashimoto) es la causa principal del hipotiroidismo subclínico.

El diagnóstico de hipertiroidismo subclínico se establece cuando la TSH sérica es ≤0.4mU/L y los niveles de T4 total o libre están dentro de lo normal. Para el hipotiroidismo subclínico, se considera cuando la TSH sérica está en el rango de 4.5-10mU/L, también con valores normales de T4 total o libre. Ambas condiciones se consideran más severas cuando los valores de TSH se alejan del rango normal: <0.1mU/L para hipertiroidismo subclínico, y >10mU/L para hipotiroidismo subclínico.

La ETS se asocia con alteraciones cardiovasculares, aunque de naturaleza diferente según la forma subclínica. En el hipertiroidismo subclínico, existe un mayor riesgo de arritmias supraventriculares, mientras que en el hipotiroidismo subclínico se observa un mayor riesgo de dislipidemia y aterosclerosis.

Hay un artículo que examina los aspectos diagnósticos de la ETS, sus complicaciones y propone un plan de manejo clínico integral, se puede leer aquí.

Tratamiento patologías

Para el hipertiroidismo existe el tratamiento conservador con medicación, cirugía o un tratamiento con yodo radiactivo. Hay un artículo (lo puedes leer aquí), que indica un caso de recuperación del hipertiroidismo causado por la enfermedad de Graves-Basedow sin tratamiento médico, solamente con cambio de dieta y adoptando un estilo de vida saludable.

En la fase sintomática del hipertiroidismo, es probable que el equipo médico aconseje evitar el ejercicio físico intenso. Por lo general, el tratamiento médico del hipertiroidismo se tolera bien y no interfiere con las actividades diarias.

Si el tratamiento para el hipertiroidismo incluye terapia con yodo radioactivo, esta se lleva a cabo de forma ambulatoria. No obstante, el paciente debe seguir las instrucciones proporcionadas por el equipo de medicina nuclear en su hogar durante los días siguientes, como son evitar el transporte público, lavar la ropa diaria, las sábanas y las toallas por separado, evitar contacto estrecho con embarazadas o niños, utilizar cubiertos desechables o lavar los cubiertos de forma separada a la del resto de los convivientes, hidratarse con abundante agua y tirar dos veces de la cadena después de usar el baño.  

En el caso de la cirugía, esta implica el ingreso hospitalario de unas 24-48h seguido de una recuperación posterior en el domicilio. En el postoperatorio inmediato se debe limitar la actividad física y se puede reintroducir de forma progresiva de acuerdo con las indicaciones del cirujano y el tipo de actividad laboral y física.  

El tratamiento del hipotiroidismo implica reemplazar la función deficiente de la glándula tiroides con medicamentos. Esta terapia se basa en la administración de hormona tiroidea sintética, como la levotiroxina, que ayuda a restablecer los niveles normales de hormonas en el cuerpo. La levotiroxina se toma una vez al día, preferiblemente en ayunas, y generalmente se ajusta según los niveles de hormonas tiroideas en la sangre y la respuesta del paciente al tratamiento. Es fundamental seguir las indicaciones médicas y realizar controles periódicos para garantizar la eficacia y seguridad del tratamiento a largo plazo.

COVID-19

Después de que estallara la pandemia por SARS-CoV-2 y que comenzaran las campañas de vacunación masiva contra el COVID-19, han surgido informes que sugieren una posible conexión entre padecer la enfermedad y la administración de la vacuna con problemas en la función de la glándula tiroides. Desde entonces, se han propuesto varias teorías para explicar este fenómeno, muchas de las cuales se centran en procesos autoinmunes. Una de las teorías más destacadas es el síndrome autoinmune-autoinflamatorio secundario a adyuvantes (ASIA), que se cree que podría desencadenar trastornos tiroideos nuevos o empeorar los existentes.

Para una correcta comprensión de tus resultados consulta a tu endocrino y, si deseas más información, no dudes en contactarnos.

Referencias

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